Hacia una nueva esclavitud del siglo XXI

He acudido hoy  en Pamplona a la manifestación que rechaza la nueva reforma laboral porque a mi entender resulta injusta, insolidaria y desequilibrada.

A mi entender es una reforma en la cual la letra pequeña  es  si cabe más peligrosa que el mensaje principal, el abaratamiento del despido. Y como han reconocido hasta los ministros del PP no  va a generar empleos,  y  por el contrario,  permite despedir con más facilidad para contratar a nueva gente con salarios más bajos y precarios, por lo que el empresario gana más en todos los ámbitos.

Con esta reforma unilateralmente el empresario puede modificar el tiempo de trabajo y la cuantía salarial de sus trabajadores, y si éstos se niegan y no  aceptan determinadas situaciones la empresa puede cursar un despido procedente. Una baja médica  o un número determinado de ausencias justificadas en un periodo de dos meses pueden ser mótivo de despido. Como dijo Ignacio Escolar, con la reforma del PP se legaliza el mobbing empresarial a los trabajadores.

Una reforma de este calado debería tener  un  equilibrio de posiciones entre empresario y trabajador e ir acompañado de protección social, seguridad, medidas de conciliación, entre otras cosas. Más bien, al contrario, esta reforma produce inseguridad e incertidumbre en los trabajadores. Si con la actual legislación laboral ya ahora en bastantes empresas no se cumplen convenios ni calendarios, imaginaros ahora como serán con tal grado de protección. Pero también divide a los trabajadores entre sí, porque estas flexibilidades van a generar una competitividad insana y malos rollos entre compañeros. “Divide y vencerás”, deben estar pensando los empresarios y nuestros gobernantes.

Crear empleo no significa despedir a unos trabajadores para que entren otros a sustituirles, y en peores condiciones laborales sino CREAR nuevos puestos. Aprovechando una adecuada subida de impuestos, ésta podría servir para fortalecer  el sector servicios, la educación de calidad en la que actualmente hay un 28% de fracaso escolar, etc. Hay que apostar por la inversión, que no por el recorte, en campos que generan economía como energía renovable, ciencia e investigación, sanidad eficiente.  Debe haber un equilibrio entre lo que se destina y lo que se recorta. Es de cajón “de madera de pino” que entre tanto recorte y  la ausencia de políticas de estímulo económico la situación va a ir a peor, creando una brecha casi insalvable entre unos ciudadanos y otros.

Por llamarlo de alguna manera,  avanzamos hacia la nueva esclavitud del siglo XXI. Lo más penoso es que  quienes han generado la crisis siguen de rositas y haciéndose más millonarios cada día. En mi opinión hay que ir a la raíz, al corazón del problema y no parchear, eso nunca soluciona nada, te cura un ratito y en un momento dado.

Lo siguiente el derecho a huelga.

Ya era hora, señor Díaz Ferrán

Parece ser que el amiguísimo amigo de la dama de hierro madrileña, después de muchas idas y venidas, ha tomado la honrosa decisión de dimitir. Le llovían las peticiones de dimisión dentro de la CEOE por la mala imagen que desprendía de la cúpula de los empresarios españoles. Gerardo Díaz Ferrán, todavía presidente de la CEOE, ha dejado en la calle a más de 3.000 trabajadores en menos de un año. Síntoma de la crisis, dirán sus defensores, mala gestión empresarial habría que contestar.

Yo puedo entender que a un empresario le pueda no ir ien en un proyecto, ninguno somos perfectos e infalibles,y puede que las cosas no vayan como pensamos teniendo que estar preparados para saber que nos puede ir mal. Hay que ser realista. Pero este señor ha demostrado tener bastante jeta.No sólo porque no puso solución a los problemas a tiempo,sino porque tuvo la desfachatez de presumir de su buena gestión diciendo que no había solicitado ningún ERE, y a la vez tenía a cientos de empleados/as  sin cobrar su salario durante varios meses. Para mí hay un refrán que tengo muy claro y que hay que tenerlo presente: LA AVARICIA ROMPE EL SACO. Es decir, ambición empresarial sí, es legítima y especialmente buena para promover proyectos empresariales que enriquecen a toda la sociedad,pero no desmesurada y valiendose de la buena fe de los trabajadores.

Este señor,amigo amiguísimo de la derecha tenía que haber dimitido hace meses, porque su nefasta gestión empresarial ha dejado tirados a muchísimos trabajadores en el camino. No es el ejemplo desde luego, de una buena gestión empresarial para una patronal. Y respecto a su situación personal,espero que la justicia,como su nombre indica haga lo propio, y cada trabajador reciba lo que se le adeuda. Estoy segura de que dentro de la CEOE hay representantes menos egocéntricos, más equánimes, y dignos de representar a los patronos,aunque no seamos tan ilusos de pensar que venga quien venga a sucederle sea una virgencita de la caridad con respecto a los derechos de los trabajadores.

Os pongo un enlace de la noticia en sí.  Y un post que demuestra el descontento desde hace mucho tiempo.

¿Es necesaria la huelga general?

Por todos es sabido que los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO,junto con otros minoritarios,han convocado el día 29 una huelga general causada por la reforma laboral y medidas de ajuste tomadas por el Gobierno.

El derecho a la huelga es un derecho fundamental de los trabajadores en defensa de sus intereses. Es un derecho de titularidad individual, aunque la declaración y desarrollo del mismo corresponde a los sindicatos que movilizan a los trabajadores.

En mi opinión, tanto Gobierno como sindicatos y patronal han estado mucho tiempo negociando está reforma necesaria en el fracasado diálogo social. Al final, ante la falta de acuerdos el Gobierno tuvo que hacer frente a  está decisión en solitario. Es decir, ante la falta de acuerdos, se tomaron “DECISIONES“. No hay más. Ni tan siquiera sabemos a ciencia cierta si está reforma generará más empleo, aunque confío que sirva para que no haya un incremento del paro. Además ha servido para aplacar a los mercados que casi arruinan al Estado con su especulación en torno a la crisis de deuda, lo que no es poco.

Con respecto a la decisión de convocar una huelga, en mi opinión esta huelga en los tiempos que corren sobra y no ayuda a solventar el problema del desempleo. Con casi cinco millones de desempleados, mucha gente es afortunada simplemente por tener un trabajo fijo, cuando muchas otras lo han perdido todo;es un drama ver como todos los miembros de una misma familia se ha quedado sin trabajo y en situaciones muy complicadas.

Está reforma, ajuste y demás estoy segura que no ha sido un plato de buen gusto para Zapatero al que no le ha quedado otro remedio que aplicarlas. Criticamos demasiado, pero de algo estoy segura y es  que el PP habría sido mucho mas heavy con las medidas. Para empezar habría quitado el Ministerio de Igualdad, ya que no cree en ella. Habría autorizado el despido libre, habría privatizado gran parte de la sanidad o todo lo posible y a su alcance. En fin!!! No me quiero ni imaginar. Así que resumo YO NO IRIA A LA HUELGA ,y desde el respeto  creo que los sindicatos NO DEBEN IMPONERLA. Cada uno debe elegir su opción pertinente y con absoluta libertad.

Respecto a los sindicatos , hay una opinión generalizada en que distan mucho de lo que eran en antaño, años en los que quedaban muchos derechos por conquistar y se lograron grandes logros sociales. Junto a ello se mezcla la sensación generalizada de que velan por los  intereses de sus trabajadores adscritos a los mismos, dejando a otros al margen. Tendrán que cambiar también, porque la crisis ha trastocado muchas cosas. Y sobre todo, resaltar que está crisis ha sido causada por los EXCESOS y provocado por un deficit de VALORES a los cuales hay que darles una gran importancia, pues son muy necesarios en está sociedad. Y desde luego tengo claro que despues de esto no van a volver tiempos anteriores de gran bonanza económica en mucho tiempo, pero espero que por lo menos este todo más regulado y aprendamos entre todos a que no vuelva a suceder. Resumo esto en un video muy esclarecedor.

Noticia de última hora Fomento y sindicatos parece que han llegado a un acuerdo de mínimos en transporte.